Educado para pensar

Diego Vergara con su pieza preferida, el rey blanco. PALOMA UCHA
Diego Vergara con su pieza preferida, el rey blanco. PALOMA UCHA

Siempre supone una alegría la presencia de chicos nuevos en las salas de ajedrez, pero hace un lustro disfrutamos de una incorporación especial. Un niño muy niño destacaba en la zona destinada a los menores de ocho años. La razón era que sólo tenía cinco abriles. Se encaramó en la silla sobre sus piernas para alcanzar la altura del tablero e hizo gala de una madurez especial, muy impropia de su edad, con una enorme capacidad en el difícil proceso de concentración y atención que dejó impresionados a propios y extraños. Aquel jovencito daba muestras de poseer unas condiciones especiales para la reflexión, para el autocontrol de las emociones y, en consecuencia, para la práctica del complejo arte del cálculo y la estrategia.

Cinco años después presenta un currículo muy destacado y su progresión evoluciona a un ritmo geométrico. Tras proclamarse campeón de Asturias en las categorías destinadas a los menores de ocho y diez años, un cuarto puesto en el Campeonato de España en sub 8, la medalla de plata en el Campeonato de España sub 10 y la participación con el equipo español en el Campeonato de Europa, acaba de lograr un récord que será muy difícil de superar, porque ha ascendido a la máxima división absoluta con tan sólo diez años, tras superar en el tablero a unos cuantos adultos. No se conocen casos similares en España.

Diego, a los seis años, con uno de sus primeros éxitos. CENTRÓN
Diego, a los seis años, con uno de sus primeros éxitos. CENTRÓN

Estos talentos no nacen, se hacen, y esto se consigue desde la más tierna infancia. Su madre, Luisa Antón, docente de profesión y psicopedagoga de formación, tuvo buen cuidado en la elección de sus actividades desde que estaba en la cuna y esto formó su personalidad. Juegos educativos y de ingenio desde el comienzo hasta que, cuando tenía cinco años, apareció el ajedrez. Diego fijó su atención en las piezas damasquinadas y comenzó a jugar sólo, moviendo él las piezas de ambos colores, hasta que le dijo a su mamá que era un poco aburrido no tener un rival al que enfrentarse.

Como en Belmonte de Miranda, donde residen, o en Pravia, donde trabajan, no había alternativas para crecer, la solución la encontraron en Oviedo, adonde todos los viernes se desplazaban para que Diego recibiera clases de David Gallinar en el Club Oviedo 93. Allí progresó estos años, con las valiosas aportaciones posteriores de Enrique Cabello y Marcelino Vega, hasta convertirse en un talento destacado con un futuro muy prometedor. Eso sí, tiene un problema que será muy difícil de solucionar, y es que reside en Asturias, lo cual no deja de ser un baldón muy importante porque no existe ni una mínima infraestructura que facilite su progresión. Ni

En el Trofeo Román Torán con siete años. CENTRÓN
En el Trofeo Román Torán con siete años. CENTRÓN

club ni ayuntamiento, ni federación ni gobierno regional aportan ni un miserable maravedí a su formación. Políticos y mandatarios, ya se sabe, sólo aparecen a la hora de las fotos y las entregas de premios.

La única que se preocupa un poco es la Federación Española, que le aporta un entrenamiento semanal con el gran maestro Herminio Herráiz. Algo es algo, aunque sabe a poco, en especial si se desea llegar alto, lo que implica entrenar todos los días bajo la tutela de un especialista.

Aunque esta historia pueda sonar a un niño extraño, nada más lejos de la realidad. Diego estudia en el Colegio Público Santa Eulalia de Mérida de Pravia y practica y disfruta también del fútbol, como buena parte de los muchachos de hoy en día. Sus procederes son los habituales de su edad, salvo en la manera que tiene de afrontar esta apasionante batalla de ideas que es el ajedrez. En esta faceta está muy por encima de la media.

En su clásica postura de intensa reflexión. QUIQUE64
En su clásica postura de intensa reflexión. QUIQUE64

En sus opiniones aporta pareceres que pueden resultar chocantes, pero que delimitan los rasgos de su personalidad. Peculiares pueden ser, por ejemplo, que no le gusten ninguno de los campeones del mundo y que prefiera estudiar el ajedrez que desarrollan los grandes maestros Levón Aronián, Richard Rapport y Máxim Rodsthein. De ellos aprende los desarrollos estratégicos de sus aperturas favoritas.

Tiene ya marcados también sus objetivos para el futuro, que abarca la próxima temporada. El primero es ganar el Campeonato de España sub 12, aunque no será fácil porque será su primer año en la categoría. El segundo es participar en el Campeonato de Asturias de Primera División y no descender. Y el tercero es clasificarse entre los veinte primeros en el Campeonato del Mundo que se disputará en Santiago de Compostela en el mes de noviembre del próximo año.

Ojalá Caissa, la musa de los ajedrecistas, lo proteja y lo ayude en su caminar por los complicados senderos de las sesenta y cuatro casillas.

Otro medalla con siete años. CENTRÓN
Otro medalla con siete años. CENTRÓN
Con la camiseta de la selección española. CENTRÓN
Con la camiseta de la selección española. CENTRÓN
Tras conseguir el récord de ascender a la máxima categoría con sólo diez años. QUIQUE64
Tras conseguir el récord de ascender a la máxima categoría con sólo diez años. QUIQUE64

 

Tras proclamarse subcampeón de España. CENTRÓN
Tras proclamarse subcampeón de España. CENTRÓN

 

 

Con el gran maestro y excelente entrenador Artur Yusúpov, en Praga. LUISA ANTÓN
Con el gran maestro y excelente entrenador Artur Yusúpov, en Praga. LUISA ANTÓN

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