Derrota de Manuel Bazán en las elecciones a la asamblea general

Durante la tarde-noche del pasado jueves se procedió a las votaciones a miembros de la futura Asamblea General de la Federación de Ajedrez del Principado de Asturias. Se emitieron ciento diecisiete votos y uno fue nulo. Hay gente que no sirve ni para votar.

Tanto Manuel Bazán como la mayor parte del equipo de su Junta Directiva se presentaron a los comicios por el estamento de jugadores y todos se quedaron fuera. El otrora presidente logró sólo cuarenta sufragios, por lo que no formará parte de la próxima Asamblea General. Lo mismo ocurrió con el núcleo duro de su Junta Directiva, como el vicepresidente Javier San Claudio, el secretario Francisco Iglesias y el tesorero Iván Andrés, así como con numerosos miembros de los distintos comités.

El castigo de los votantes estaba bastante claro. Tras cuatro años de patética zozobra, sectarismo voraz, amiguismo desbordado e incompetencia manifiesta, los ajedrecistas asturianos les dieron la espalda, como era de esperar y, por supuesto, de desear.

No recuerdo ningún caso igual en los cerca de cuarenta años que llevo en este mundo de las sesenta y cuatro casillas. Salvo que me falle la memoria, lo cual ya no es extraño, cuando un presidente se presentó a la segunda elección siempre ganó. El primero que no lo consigue es Manuel Bazán y eso que el mero hecho de estar en el poder aporta de partida un buen número de votos, pero se ganó a pulso demasiados adversarios y no pocas enemistades en muy poco tiempo.

El mandato de Manuel Bazán y sus directivos resultó nefasto. Dejan un panorama muy sombrío, con el ajedrez asturiano deshilachado, muchos enfrentamientos, no pocas rencillas y sin bases de futuro. La promoción del ajedrez, que debe ser siempre el primer punto del orden del día, no existió. La Escuela de la Fapa, que ya era muy insuficiente cuando él llegó, acabó por desaparecer. Destrozaron el ajedrez escolar gijonés por imponer sus criterios y a sus amigos. La actuación del Comité de Entrenadores ha sido de juzgado de guardia. Y en este plan, un largo etcétera. El mandato ha sido nefasto, como decía antes, porque, como diría el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, había mucha vanidad y muy poco talento.

Ahora llegarán otros con nuevas ilusiones e ideas, lo cual no quiere decir que vayan a ser acertadas o que las vayan a llevar a término de forma adecuada, pero habrá que confiar en que hagan algo útil y razonable y esperar que sean capaces de crear unas bases sólidas desde las que se pueda crecer.

En los mentideros ajedrecísticos corren muchos rumores, algunos de mal presagio, pero habrá que leer el programa y conocer el equipo que formará el avilesino Mario Menéndez, ahora precandidato y dentro de muy poco nuevo presidente, para hacerse una composición de lugar. De todas maneras, por si acaso, como soy perro viejo y ya estoy de vuelta de casi todo, oraré a Caissa para que los ilumine y rezaré a la Santina para que nos proteja.

2 thoughts on “Derrota de Manuel Bazán en las elecciones a la asamblea general

  • 19 abril, 2016 at 14:28
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    Amigo Enrique:
    Creo que una crónica asì rompe la ética periodistica, tiene una falta de objetividad total, hay intereses personales o familiares detrás, pues tu hermano estaba en la candidatura contraria, y en cualquier caso tiene el mal gusto de hacer escarnio del perdedor.
    Flaco favor le haces desde esta tribuna a la buena imagen del ajedrez asturiano.
    David Roiz Baztán

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    • 29 abril, 2016 at 09:18
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      Amigo David:
      Si hubiera pretendido influir a favor de mi hermano hubiese escrito antes de las elecciones y no lo hice, por lo que tu argumento se cae solo, aunque debo aclararte que tenía todo mi derecho a hacerlo.
      Tu consideración periodística se me antoja franquista. La libertad de expresión y de prensa son derechos fundamentales en democracia y, en especial, para ejercer la crítica a los que desempeñan puestos y utilizan dineros públicos.
      Tu amigo del alma protagonizó un mandato lamentable y se ganó a pulso, y en tiempo récord, la animadversión, cuando no la enemistad, de muchos ajedrecistas asturianos. La mayoría de los votantes, hasta los mismísimos de su calamitosa gobernanza, le negaron la confianza y se dio un batacazo para el que hizo muchos méritos. En las críticas lleva su penitencia, aunque el mal causado es irrecuperable. Es así de fácil y así de sencillo. Enrique Iglesias.

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