Campeonato de Asturias individual de Primera División – cuarta jornada

Javier Neira sigue las evoluciones entre Rivas y Suárez. QUIQUE64
Javier Neira sigue las evoluciones entre Rivas y Suárez. QUIQUE64

Los maestros de la Federación Internacional José Manuel Acosta e Ignacio Montes porfiaron largamente en la primera mesa del torneo, pero ninguno logró imponerse a su rival y finalizaron con el reparto del punto tras larga y dura lucha desde la misma fase de la apertura. Lo mismo sucedió en los tableros tercero, cuarto, quinto y sexto, lo que es buena muestra de la igualdad que existe entre los contendientes. En todos hubo pelea, con excepción del duelo que no fue entre Alberto Cuevas y Berna Blázquez, que llegaron a la sala muy pacíficos y optaron por las tablas rápidas.

Llamó la atención el duelo entre Pablo Rivas y Carlos Suárez. El joven ovetense jugó al límite, o más bien más allá de él, y se tiró a tumba abierta a por el maestro gijonés. Lo hizo con ahínco y generosidad, con sacrificios incluidos, pero sin resultado positivo. Mientras observaba el enfrentamiento, allá por la tercera hora, me vino a la cabeza una de las muchas y célebres frases de Xavielly Grigórievich Tartakóver, uno de los notables de la historia del ajedrez y por el que profeso un cariño especial, pues fueron muchos los buenos y dulces momentos que me proporcionaron sus lecturas, por no mencionar sus muchas enseñanzas. Creo que le va muy bien a lo que pienso que pasó por la cabeza de Pablo Rivas. Escribió el querido Tartakóver, me perdonarán que no me levante para contrastar las palabras exactas, algo así: una partida de ajedrez se divide en tres etapas: la primera, cuando piensas que tienes ventaja; la segunda, cuando crees que tienes ventaja; y la tercera… ¡cuando te das cuenta que vas a perder! Una torre es mucha torre, estimado Pablo, y el alarido de la torre, que diría Antonio Manzano, se convirtió en quejío.

El joven Pablo Rivas lo intentó. QUIQUE64
El joven Pablo Rivas lo intentó. QUIQUE64
Carlos Suárez en plena reflexión. QUIQUE64
Carlos Suárez en plena reflexión. QUIQUE64
El debutante Juan Villemur. QUIQUE64
El debutante Juan Villemur. QUIQUE64
Otras panorámica de los encuentros de la máxima categoría. QUIQUE64
Otras panorámica de los encuentros de la máxima categoría. QUIQUE64

El furioso ataque naufragó y Carlos Suárez se convirtió en el primer líder único del torneo, con las cuatro partidas ganadas, seguido, a medio punto, por Juan Manuel Acosta e Ignacio Montes. El maestrazgo copa el pódium. En el cuarto puesto, a un punto de los segundos y un punto y medio del líder, mucha diferencia, hay cinco ajedrecistas: Jesús Lobo, Nathaniel Capote, Sergio Arias, Javier Reno y Daniel Centrón.

Con atención de gran aficionado, que lo es, y entendido, que también, estuvo toda la jornada cerca de las primeras mesas el conocido y excelente periodista Javier Neira. Me contó que, en cuanto se jubile, se incorporará a los tableros, esta vez como protagonista. Serás muy bienvenido, Javier, a esta fantástica y apasionante Batalla de las Ideas. Nos encontraremos entre los veteranos amantes de la diosa Caissa.

La quinta jornada presenta un duelo apasionante entre los dos primeros jugadores del orden de fuerza, los maestros Carlos Suárez y Juan Manuel Acosta. El gijonés y el canario se medirán en este orden y el punto en disputa se antoja crucial para la lucha por el título, como el que litigarán Ignacio Montes y Nathaniel Capote en la segunda mesa. Otros enfrentamientos de interés los mantendrán Jesús Lobo y Javier Reno en la tercera mesa, así como Daniel Centrón y Sergio Arias en la cuarta, en sendos duelos generacionales.

La única mujer de la categoría, la prometedora Sara Olivares, logró su primer triunfo en la máxima categoría del ajedrez asturiano y se mostraba muy contenta en la sala de análisis. Razón tenía para ello, porque vivió uno de esos días que se olvidan difícilmente.

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